Sobre su ataúd, mi tía Ana Mari quiere que haya un cruasán gigante y desea que al final de sus exequias la honremos comiéndonoslo entre la familia y los allegados. Mi tía tiene un romance perpetuo con la masa fermentada hojaldrada desde hace muchos años, pero posee una razón vital para ello.
Hace poco, almorzando en un velador con mi tribu, alguien de más o menos mi edad se acercó a nuestra mesa con una sonrisa en la cara y mirando a mi tía, le preguntó:
— ¿Usted es doña Ana? — Sí, nene —mi tía llama nene o nena a toda persona más joven que ella—. —Soy Miguel García… —Sí. Claro que me acuerdo de ti —le interrumpió—. ¿Qué tal está tu madre Consuelo?
Nuestro admirado Manuel hace estos cruasanes con una laminadora manual Japan Kneader, que acabamos de recibir directas de Japón. Si tienes una micropanadería y buscas algo compacto y económico, échale un ojo.
Si lo tuyo es de andar por casa y, como a Manuel, te flipan demasiado las masas, que sepas que no te pondrán de patitas en la calle por meter un trasto más en la cocina: se guarda en un maletín metálico la mar de escamoteable.
El horno perfecto para una micropanadería, sin instalación. También tenemos fermentadoras Rofco y amasadoras Rofco para quien vende calidad y no cantidad.